. Cuando el compresor falla, toda la unidad deja de funcionar, sin importar el estado del resto de los componentes. Los compresores residenciales y comerciales de hoy suelen tener capacidades entre 1.5 y 5 toneladas, con un consumo energético de entre 1,200 y 3,600 vatios durante su operación. Estos equipos encienden y apagan regularmente a lo largo del día en función del termostato, funcionando entre 8 y 12 horas en los meses cálidos del verano. Este uso continuo somete a los componentes internos a grandes tensiones mecánicas y ciclos térmicos constantes.